Bienvenidos

La Compañía de Jesús y la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” le dan la más cordial Bienvenida al Centro de Documentación Virtual “Ignacio Ellacuría, S.J.”. Un Centro de Documentación completamente virtual y especializado en la obra de Ignacio Ellacuría. En este espacio el investigador encontrará la obra escrita por Ellacuría así como lo que se ha escrito sobre él.

La publicación de recursos se hará en dos fases, la primera que forma parte de éste lanzamiento implica la publicación completa del archivo personal de Ignacio Ellacuría, en el menú de la izquierda encontrarán éste apartado el cual se encuentra organizado por series documentales debidamente identificadas, cada serie brinda acceso a texto completo de cada una de las páginas del archivo, en total ponemos a disposición de los investigadores mas de 10,000 imágenes organizadas en 1229 archivos. En esta fase ponemos a su disposición una serie de enlaces a sitios de interés que promueven el análisis y la reflexión de la realidad, para la realización de la justicia en nuestras sociedades.

Una segunda fase de publicación irá acompañada de la publicación del material multimedia, audios de sus cátedras y entrevistas hechas al P. Ellacuría, así como una recopilación bibliográfica y documental de lo escrito sobre su obra y pensamiento, agregaremos un buscador que permitirá la navegabilidad a través de los contenidos incorporados a este Centro de Documentación Virtual. Esta fase esperamos poder publicarla en los próximos meses.

Nos complace poner a disposición de usuarios/investigadores/amigos el material documental, que comprende el legado intelectual y humano del P. Ellacuría, el cual debido a su importancia histórica, en el año 2014, el Registro Documental del Archivo Personal del P. Ellacuría, fue declarado como Registro Nacional de Memoria del Mundo, promovido por la UCA a través del Comité Nacional de El Salvador Memoria del Mundo y avalado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – UNESCO, siendo los objetivos de dicho programa: facilitar la preservación, el acceso universal y la creación de una mayor conciencia en todo el mundo de la existencia y la importancia del patrimonio documental.

El P. Ignacio Ellacuría en su propósito de poner sus talentos al servicio de la construcción de una sociedad más justa, en su calidad de filósofo, teólogo, político y Rector de la Universidad participó en actividades religiosas, académicas, políticas y sociales en diferentes países y con diferentes personas. Por esta razón les invitamos a contribuir con el enriquecimiento del Centro de Documentación Virtual Ignacio Ellacuría, S.J., compartiéndonos información para digitalizarla y complementar este esfuerzo de recopilación y difusión de información. Para tal efecto les animamos contactarnos a la siguiente dirección electrónica: bib.cendocvirtualie@uca.edu.sv

 

¡Bienvenidos!

¿Quién era Ignacio Ellacuría, S.J.?

La andadura de Ignacio Ellacuría de Portugalete, donde nació el 9 de noviembre de 1930, a San Salvador, a donde llegó por primera vez en 1949 y donde fue asesinado en 1989, puede recorrerse de diversas maneras. Una de ellas es relatar los acontecimientos que constituyen su biografía. Pero otra, quizás más apropiada para un intelectual de su talla, es hacerlo al hilo de seis encuentros con personalidades que, sin duda, marcaron su vida y su pensamiento de forma determinante.

Cuatro de estas seis personas son jesuitas, mientras que las otras dos son un laico y un obispo. Cada una de ellas es eximia en espiritualidad ignaciana, humanismo, poesía, teología, filosofía y fe cristiana. Estos maestros pusieron los fundamentos a partir de los cuales Ellacuría configuró su vida y su praxis. No obstante ser todos ellos determinantes, no repitió a ninguno.

 1. Encuentro con la espiritualidad ignaciana: Miguel Elizondo

Los jesuitas del Colegio de Tudela nunca pensaron que Ignacio Ellacuría tuviese madera para ser uno de ellos y, por lo tanto, no le prestaron atención como un posible candidato para ingresar al noviciado. Por eso, entró en el noviciado de Loyola, para sorpresa de todos, por decisión propia, el 14 de septiembre de 1947. Tampoco se ofreció para ir a Centroamérica, cuando el maestro de novicios solicitó voluntarios. “Entonces teníamos un sentido muy simple de la obediencia”, comentó Ellacuría, en 1982. “No fue un sacrificio ni tampoco heroísmo. Y nunca me he arrepentido de haber iniciado una vida americana”1.

Ellacuría llega a El Salvador acompañado de otros cinco novicios y del maestro Miguel Elizondo. La misión del grupo era abrir el noviciado de la Viceprovincia Centroamericana, en la residencia que los jesuitas tenían junto a la iglesia de El Carmen, en la ciudad de Santa Tecla. En Elizondo, Ellacuría y sus compañeros, y las generaciones de novicios que les siguieron, encontraron un maestro con gran sentido común, avanzado para su tiempo, y con una espiritualidad profunda. Estas dos características marcaron la vida de aquellos a quienes Elizondo introdujo en la Compañía de Jesús.

Elizondo se esforzó por educar a sus novicios en la libertad de espíritu, el elemento esencial de la disponibilidad necesaria para cumplir con la misión encomendada por los superiores. En consecuencia, se empeñó por liberarlos de lo circunstancial —costumbres, devociones y reglas— para confrontarlos con lo fundamental: Jesucristo, los ejercicios espirituales de san Ignacio y las Constituciones de la Compañía de Jesús. De esta manera, los fue formando para la disponibilidad y la apertura a un futuro que no conocían, pero al cual no debían temer.

No obstante el enorme peso de la tradición de la vida religiosa, Elizondo puso a los novicios en contacto con la realidad centroamericana. Los impulsó a adaptarse al clima, a la comida y a la cultura local. Para aquellos jóvenes novicios, que les permitieran hacer deporte —frontón y fútbol sin sotana—, una actividad prohibida en España, era un indicio claro de lo que Elizondo intentaba inculcarles”.

Rodolfo Cardenal

Fragmentos tomados de “Itinerario Intelectual de Ignacio Ellacuría” en Revista Latinoamericana de Teología.

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1984
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